Retinopatía Diabética

Desde hace algunas años ya que estamos enfrentando constantemente las arremetidas de la Retinopatía Diabética, considerada como la enfermedad ocular más común entre quienes deben vivir con diabetes pero también como la principal causa de ceguera legal en personas en edad productiva. Es desalentador, lo sé.

Nosotros vivimos con la Retinopatía Diabética Proliferativa, que “tiene como consecuencia la formación de vasos retinales de neoformación o Neovasos, los cuales, junto a un tejido fibroso que los acompaña, proliferan más allá de la retina. Es lo que se denomina proliferación extraretinal. La aparición de estos neovasos es lo que define a la Retinopatía Diabética Proliferativa. Los neovasos se observan con mayor frecuencia en el nervio óptico o cercanos a las arcadas vasculares, pero se pueden encontrar en cualquier parte del fondo de ojo”, según dice el doctor Rodrigo Álvarez AQUÍ.

 

Visión con Retinopatía Diabética
Visión con Retinopatía Diabética

 

Es difícil de entender al principio, pero es más difícil asumirlo y saber que esto es algo que acompañará cada segundo de lo que nos resta de vida, porque según dictan las cifras, luego de dos décadas “siendo dulcito” -como dicen mis cercanos- un alto número de pacientes del tipo I presenta signos de retinopatía. Pero hay tratamientos paliativos: Nosotros hemos pasado por la fotocoagulación de los vasos mediante láser, las inyecciones de Avastín y la Vitrectomía. Es harto, hay dolores de cabeza, muchos pinchazos y bajones de ánimo importantes de por medio, y es ahí donde quiero detenerme.

La pérdida de visión, total o parcial, es algo muy, muy fuerte para la autoestima. Es muy fácil sentirse impotente, inútil, torpe e incluso un lastre para los demás. Yo soy miope y me operé mediante cirugía Lasik. Antes de corregir mi visión me sentía muy limitado cuando estaba sin lentes, imposibilitado. No sólo me puedo imaginar, también he sido testigo de cómo mi persona con diabetes lo pasa mal al despertar a medianoche con hiper/hipoglicemia mientras toda la casa duerme y le cuesta trabajo ir a buscar un jugo con azúcar o atinarle a la cinta del monitor con la gotita de sangre. Imagino que mi experiencia de “andar sin lentes” se reduce a nada cuando le agregamos el factor glicemia. ¡Uf!

Ya lo decía hace tiempo atrás, acompañar a un diabético es un indudable acto de amor y debemos estar ahí, priorizarlos cuando nos necesiten pero sin victimizarlos, dejar que laven la loza aunque no la dejen completamente limpia, ayudarlos a contestar un correo si quieren, no enojarnos porque están más lentos, tratar de no alterar la rutina por muy difícil que se nos haga… Nosotros no lo pasamos peor y tenemos todas las herramientas para hacer que sus días más complicados sean más llevaderos. Esta semana mi persona tuvo derrame en ambos ojos ¡Y hasta jugamos PlayStation y me ganó!

No pretendo ser ejemplo de nadie, sé que me equivoco y simplemente hago lo mejor que puedo para vivir el día a día con, al menos, una sonrisa verdaderamente sentida. Tampoco sé todo lo que hacemos tendrá consecuencias positivas o negativas en los próximos 10 años, pero lo hago desde el corazón.

Y bueno, yo creo que está de más decir que todo lo que aparece en este post emana desde la propia experiencia y no tiene otro objetivo que sintetizar y compartir el camino que hemos realizado desde que aparecieron los primeros derrames. Este post no contiene recomendaciones de ningún tipo y, por favor, visiten a sus médicos regularmente para despejar dudas y discutir las diferentes complicaciones que puedan tener.

Mención especial: ¡Las doctoras expertas en Retinopatía Diabética!

En buenahora coincidimos en Concepción con la doctora Carolina Lazcano, quien atiende en el Hospital Guillermo Grant Benavente y en su consulta privada en Redlaser. Ella siempre va con el ánimo muy arriba, es cariñosa, dedicada y sabe de lo que habla. Está especializada en Cirugía Refractiva, Cataratas, Cirugía Vitreo-Retinal y Neuro-Oftalmología según consta en el sitio de Redlaser y es nuestra doctora de cabecera en temas de los ojos, de hecho en ella depositamos la confianza de llevar adelante la Vitrectomía. Cada X meses viajamos a Concepción a los controles y chequeos de rutina.

Pero nosotros vivimos en Santiago, y por recomendación de la doctora Lazcano, llegamos hasta la consulta de la doctora Xi Rao, cuyo enfoque principal es en las enfermedades maculares, uveitis o inflamaciones intraoculares, retinopatía diabética, cirugía vitreo-retinal, y cirugía de cataratas. Todos los procedimientos que debamos hacer acá (ya sea por urgencia, tiempo, entre otros) los hacemos con ella.

Las menciono porque creo que son parte importante en este camino. Han dado en el clavo en los diagnósticos y siempre nos han inspirado calma. Recuerdo que cuando comenzamos a interiorizarnos en el mundo de la Vitrectomía todo indicaba que teníamos un salomónico 50% de probabilidades de quedar viendo y un 50% de que el ojo en cuestión simplemente no viera más (en nuestro caso ambos ojos sufren derrames). De verdad fue casi esperanzador conversarlo con la doctora Lazcano.

La foto principal corresponde a Jose A.Thompson

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