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¿Imaginas la vida sin inyectarte insulina?

Cuando las personas conocen a alguien con diabetes y nunca han tenido un acercamiento a la enfermedad es obvio que tengan un millón de prejuicios, conceptos erróneos, preguntas varias y una serie de cuidados tan extremos con los que pueden ser hasta cargantes. Estoy seguro de haber sido uno de esos jajaja.
Aquí entre nosotros hemos tenido cientos de conversaciones con las que pretendo aprender un poco más no sólo de la enfermedad misma, si no también de la psicología que hay detrás de un diabético, y creo que la gran pregunta que me ayudó a entender que en muchos casos (sobre todo, SOBRE TODO tipo 1) la rutina es tan común como la de cepillarse los dientes al levantarse, después de cada comida y antes de dormir.

– ¿Te imaginas la vida sin inyectarte insulina?. Sería bacán.
– Sería raro. ¿Te imaginas tú la vida sin lavarte los dientes?.
– Sería raro.

Yo pensaba que era una cosa terrible eso de estar pendiente de la comida, del íncide glicémico, de las unidades de insulina, de que me toca la rápida, la basal, de que no salgas sin la maquinita, de que cambia la lanceta y tantos otros de que a lo largo del día que se repiten y repiten por 365 vueltas de la Tierra y luego por los años que lleves diagnosticado… Es harto, pero no una atrocidad ni tampoco representa un sentimiento de esclavitud.

Esa pequeña conversación fue uno de tantos granitos de arena que contribuyeron a que mi visión de la realidad de la persona diabética cambiara para bien y me despojara de prejuicios tontones.
No sé cómo verbalizarlo bien. Tenía una extraña sensación hasta ese momento que mezclaba radia, impotencia, pena y sobre todo ignorancia. Fue penca haberse sentido tan mal por alguien que estaba tan bien con su realidad.

Y no, no me imagino la vida sin lavarme los dientes al levantarme, después de las comidas, después de fumar, antes de acostarme… Aunque el punto de comparación sea nakinbecker jajaja.

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