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¡Siempre listo!

– ¿Dónde vienes?.
– Voy en la micro y con una baja.
– Tómate un jugo.
– Cuando me baje compro algo.
– ¿Te voy a buscar a la micro?.
– No, pero tenme un té con 3 de azúcar, por favor.

Lo anterior es una conversación que tuvimos vía WhatsApp cuando yo ya había llegado del trabajo y estaba cocinando algo para el día siguiente.
Me dijo que no bajara al paradero y que tuviese lista una taza de té con 3 cucharadas de azúcar, pero la mente trabaja y no pude dejar de pensar que la baja le ganaría y que tendría que irme a recorrer cada paradero de micros para reconocer un cadáver jajaja. Canalicé esos pensamientos y en un par de segundos escaneé mentalmente el departamento buscando una botella. Hice rápidamente jugo (du’h! sólo tenemos jugos Zero) y le metí toneladas de azúcar para un efecto ultra efectivo.
Bajé rápidamente los cientos de pisos con destino al paradero y meterle azúcar en el cuerpo antes de que llegara clamando por la taza de té, pero nos encontramos en el pasillo y subimos juntos riéndonos de la “Operación jugo sin azúcar azucarado contra la baja”.

La moraleja de todo esto es que en algún momento bajamos la guardia y, cuando necesité, me di cuenta de que nuestro refrigerador estaba lleno de productos (ricos productos) que al momento de los qué hubo me sirven de nada. ¿Miel? ¿Frugo?… Nada… y el par que paquetitos de galletas que había en la alacena (esos 6 paquetes) pasaron a mejor vida en un furioso ataque de gula.

Existen momentos en que necesitas algo (y ese algo puede ser azúcar, cintas, lancetas, insulina, glucagón, etc.), pero no te diste cuenta de que ese algo se terminó hace tiempo y no tienes cómo resolverlo. No esperemos a que eso nos ocurra y echemos una miradita a nuestros cajones, refirgerador o bolsos y evaluemos cómo estamos de provisiones.

Nosotros salimos bien del asunto, de hecho nos reíamos de la alharaca que hice bajo el nombre “Operación jugo sin azúcar azucarado contra la baja”, pero no siempre será así.

Foto: Toa Heftiba

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